¿Qué me está pasando? Cuando la menopausia también remueve tus emociones

Irritabilidad, ansiedad, tristeza, cambios de humor o sentir que ya no eres la misma: la menopausia no solo ocurre en el cuerpo

Hay mujeres que llegan a esta etapa sin saber muy bien qué les está pasando.

De repente tienen menos paciencia.

Cosas que antes manejaban con relativa facilidad empiezan a desbordarlas.

Duermen peor.

Se sienten más sensibles.

Aparece una inquietud que antes no estaba, cambios bruscos de humor o días en los que todo parece pesar demasiado.

Y hay una frase que se repite con frecuencia:

“No me reconozco.”

Porque hablamos mucho de los sofocos, de los cambios hormonales o de las alteraciones del sueño cuando llega la menopausia.

Pero hablamos bastante menos de todo lo que puede ocurrir emocionalmente.


La menopausia no es solo dejar de tener la menstruación

La transición hacia la menopausia es un proceso.

Durante la perimenopausia pueden producirse fluctuaciones hormonales que, junto con otros factores físicos, psicológicos y vitales, pueden influir en nuestro estado emocional.

No todas las mujeres lo viven de la misma manera.

Algunas apenas experimentan cambios emocionales.

Para otras, sin embargo, esta etapa puede resultar profundamente desconcertante.

Pueden aparecer irritabilidad, mayor sensibilidad emocional, cambios de humor, dificultades de concentración, sensación de estar mentalmente más dispersa, problemas de sueño, tristeza o mayor vulnerabilidad ante el estrés.

Y esto puede ocurrir incluso en mujeres que hasta entonces se habían sentido emocionalmente estables.


“Antes podía con todo y ahora cualquier cosa me supera”

Quizá esta sea una de las experiencias más difíciles.

No entender por qué has cambiado.

Una discusión que antes habrías gestionado con tranquilidad ahora te afecta durante horas.

Te cuesta concentrarte.

Tienes menos energía.

Hay días en los que necesitas estar sola y otros en los que te invade una sensación difícil de explicar.

Y entonces aparece la autoexigencia:

«Tengo que espabilar.»

«No debería sentirme así.»

«Antes podía con todo.»

Pero quizá el problema no sea que ahora seas más débil.

Quizá tu cuerpo y tu mente están atravesando una etapa de cambio que necesita ser comprendida y atendida.


Ansiedad, irritabilidad y cambios de humor

Algunas mujeres experimentan durante esta etapa una mayor sensación de inquietud o nerviosismo.

Otras describen irritabilidad.

Pequeñas situaciones cotidianas parecen generar una reacción emocional mucho mayor de la esperada.

También pueden aparecer cambios de humor que resultan desconcertantes tanto para la propia mujer como para quienes la rodean.

Y esto puede generar culpa.

Especialmente cuando esa irritabilidad aparece con la pareja, los hijos o las personas más cercanas.

Comprender lo que está ocurriendo ayuda a dejar de interpretar estas emociones como un defecto personal.

No significa que hayas cambiado tu forma de ser.

Significa que hay algo que merece ser escuchado y atendido.


También puede cambiar la forma en la que te miras

La menopausia suele coincidir además con una etapa vital llena de transformaciones.

El cuerpo cambia.

Los hijos pueden empezar a independizarse.

Los padres envejecen y, en ocasiones, necesitan más cuidados.

Las relaciones de pareja atraviesan nuevas etapas.

La vida profesional puede estar también en un momento de revisión.

Y aparece una pregunta que va mucho más allá de las hormonas:

“¿Quién soy ahora?”

Para algunas mujeres, esta etapa despierta cuestiones relacionadas con la identidad, la autoestima, el envejecimiento, la sexualidad o el propio proyecto de vida.

Y todo ello merece un espacio donde poder ser hablado.


No todo es hormonal, pero tampoco tienes que ignorar las hormonas

Es importante no caer en ninguno de los dos extremos.

No todo lo que una mujer siente durante la menopausia puede explicarse por los cambios hormonales.

Pero tampoco debemos minimizar el impacto que estos cambios pueden tener sobre el bienestar emocional.

Por eso, cuando los síntomas son intensos, nuevos o interfieren significativamente en la vida cotidiana, es importante realizar una valoración médica adecuada.

La atención psicológica y la médica no compiten entre sí.

Pueden y, en muchas ocasiones, deben complementarse.

Cuidar esta etapa implica mirar a la mujer en su conjunto.


¿Cómo puede ayudarte la terapia durante la menopausia?

La terapia puede convertirse en un espacio especialmente valioso durante esta transición.

Un lugar donde poder entender lo que estás sintiendo sin juzgarte.

Donde aprender a reconocer qué situaciones están aumentando tu malestar.

Donde trabajar la ansiedad, la irritabilidad, la tristeza, la culpa o la sensación de desbordamiento.

Pero también donde poder hablar de cuestiones más profundas.

De cómo estás viviendo los cambios de tu cuerpo.

De tu relación contigo misma.

De tus vínculos.

De tu sexualidad.

De tus miedos.

De aquello que quizá ya no quieres seguir sosteniendo.

Y de lo que quieres para esta nueva etapa de tu vida.

La terapia no puede detener los cambios hormonales, pero sí puede proporcionarte herramientas para comprender y manejar mejor muchas de las emociones que aparecen alrededor de ellos.


Gracias a la terapia, quizá puedas volver a reconocerte sin tener que volver a ser exactamente la de antes

Cuando una mujer está atravesando un momento difícil durante la menopausia, es muy frecuente que aparezca un deseo:

«Quiero volver a ser la de antes.»

Volver a tener la misma energía.

Volver a dormir bien.

Volver a sentirse emocionalmente estable.

Volver a reconocerse frente al espejo.

Volver a sentir que tiene el control de su vida.

Y ese deseo merece ser escuchado, porque detrás de él puede haber una sensación de pérdida muy profunda.

La terapia no pretende convencerte de que tienes que aceptar sin más todo lo que está ocurriendo ni decirte que deberías sentirte bien con los cambios.

Puede ayudarte a recuperar partes de ti que ahora sientes lejanas: tu seguridad, tu autoestima, tu capacidad para gestionar lo que sientes, el deseo de hacer cosas, el disfrute o la sensación de volver a tener un lugar propio.

Y, al mismo tiempo, puede ayudarte a descubrir quién eres en esta nueva etapa.

Quizá no vuelvas a ser exactamente la mujer de antes.

Pero puedes volver a reconocerte.

Y, sobre todo, puedes volver a sentirte tú.


La menopausia puede sentirse como un final. Podemos ayudarte a que no lo sea

Para muchas mujeres, la menopausia no se vive inicialmente como un comienzo.

Se vive como un final.

El final de una etapa del cuerpo.

El final de una determinada imagen de una misma.

La constatación del paso del tiempo.

Y, en ocasiones, aparece incluso una sensación de duelo por la mujer que se era antes.

No necesitamos disfrazar esa experiencia de optimismo.

Necesitamos poder hablar de ella.

Porque solo cuando podemos reconocer lo que sentimos —también el enfado, la tristeza, el miedo o la sensación de pérdida— podemos empezar a construir algo diferente.

Con el acompañamiento adecuado, esta etapa no tiene por qué quedarse únicamente en aquello que termina.

La terapia puede ayudarte a comprender lo que te está ocurriendo, recuperar el equilibrio emocional, volver a conectar con tus necesidades y preguntarte qué quieres para los próximos años de tu vida.

Quizá haya cosas que hayan cambiado.

Pero todavía quedan muchas que pueden empezar.

Nuevos proyectos.

Nuevas formas de cuidarte.

Una relación diferente con tu cuerpo.

Más libertad para poner límites.

Más espacio para ti.

Y una manera distinta de relacionarte contigo misma.

La menopausia puede sentirse como un final. Pero no tiene por qué convertirse en uno.

A veces necesitamos ayuda para atravesar ese cambio y volver a encontrarnos al otro lado.


¿Has sentido que este artículo habla de ti?

Si últimamente sientes que emocionalmente no eres la misma, que te cuesta manejar situaciones que antes afrontabas de otra manera o que los cambios de esta etapa están afectando a tu bienestar, no tienes por qué limitarte a esperar a que pase.

En el Centro Alara podemos acompañarte psicológicamente durante la perimenopausia y la menopausia, ayudándote a comprender tus emociones, desarrollar herramientas para afrontar el malestar y recuperar poco a poco una mayor sensación de equilibrio y bienestar.

No tienes que atravesar esta etapa sintiendo que has perdido una parte de ti.

La terapia no puede detener la menopausia.

Pero sí puede cambiar profundamente la manera en la que la vives.

Y quizá el objetivo no sea únicamente volver a ser quien eras.

Quizá también sea conseguir algo todavía más importante:

Volver a reconocerte, volver a cuidarte y volver a sentir que tu vida también te pertenece.